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martes, 16 de diciembre de 2008

MOQUEGUAZO: JUAN DÍAZ, JUAN PABLO REYES Y HERBER MOROTE ¿HÉROES?

LA HUELGA INDEFINIDA: EL DIÁLOGO COMO CONTESTACIÓN AL PROBLEMA
El Moqueguazo I y el II nos dejó lecciones positivas y negativas, pues hubo violencias, lo cual es peligroso.
Es sabido y comprobado que la “capital del cobre peruano”, Moquegua, había sido afectada por una ley injusta. Todo el pueblo reclamó por una distribución equitativa del canon minero y salieron a las calles ante los oídos sordos de nuestra capital Lima. También es frustrante que a los congresistas moqueguanos no se les escucha.
Los de “Lima” dicen que conversando se llega a arreglos, pero ¿Cómo? Si jamás tuvieron realmente un interés hacia Moquegua.

¿De qué derechos humanos nos aleccionan si no nos quieren entender?
Y es que la cultura de Negociación no hay para provincias. Las mesas de diálogo no fueron efectivas. Y también, por culpa de las malas decisiones del Ministerio del Interior es que hubo desborde en la PNP. El cinismo y una serie de torpezas del ex Premier Jorge del Castillo hizo rabiar a todos. Su ineptitud para analizar la realidad y sus acontecimientos agravó la situación y logró desmanes en ambos frentes (PNP - Pueblo) y que dos ciudades hermanas se peleen.

Hoy en día, Juan Díaz, Juan Pablo Reyes y Herber Morote sufren prisión. Su pecado fue reclamar lo justo. Ellos tres, al igual que todos los moqueguanos (reconocidos por ser gente pacífica) sabían que la única manera de ser visibles era tomando el puente de Montalvo. Los moqueguanos sí estaban conscientes del por qué de la huelga indefinida.

Si se buscaría héroes del Moqueguazo, se podría nombrárseles a todo el pueblo moqueguano como tal. Para que no continúen más Moqueguazos, teñidos con sangre, a nivel nacional es urgente una buena comunicación política. El gobierno debe aprender a prevenir y debatir conflictos, que le quede claro que todos tenemos derecho a protestar. Que abran las puertas al diálogo. Que escuchen nuestras agendas para que ya no se produzca el Moqueguazo III.

Maria Luz Paucar

jueves, 4 de diciembre de 2008

MOQUEGUAZO: ¿CARCEL PARA LOS RESPONSABLES?

MOQUEGUANAS DIGNAS DE ADMIRACIÓN

El problema de la repartición injusta del canon minero entre Moquegua y Tacna irritó a los moqueguanos, quienes repetidas veces no fueron oídos en la capital. Pasó el tiempo y las tensiones aumentaron. Y es que negar a un pueblo ya es violencia. La falta de interés para resolver este problema fue indignante. Por ello los moqueguanos salieron a las calles y se atrincheraron en el Puente Montalvo. Los pobladores, reconocidos por ser gente tranquila, venidos hasta de las comunidades campesinas de la serranía moqueguana, pernoctaron en la Panamericana y en el puente de Montalvo. Pobres y ricos, grandes y chicos, ancianos y niños, todos con una consigna: Repartición justa del canon.

A nadie se le obligó a protestar. Todos estaban conscientes de la huelga indefinida.
Hasta los trabajadores de Southern (Cuajone) paralizaron por 48 horas. Las mujeres moqueguanas hicieron noticia mundial. Ellas, distinguidas por ser correctas, se movilizaron por su pueblo. La solidaridad cundió y en los diez días que duró el primer moqueguazo, todos colaboraron para la olla común y otras carestías.

Cuando el ex director general de la PNP, Octavio Salazar mandó el lanzamiento de bombas lacrimógenas sobre los moqueguanos apostados en el Puente Montalvo, ¿sabría este alto oficial que de de esa manera provocaba a los huelguistas? Precisamente en el instante cuando el ex jefe de la XI Región Policial, Alberto Jordán junto con su gente conversaba con los representantes moqueguanos. El despliegue policial fluctuó entre la negligencia y la sobrerreacción.
Esa metida de pata motivó el desborde de la violencia. La población enardecida capturó a Jordán y sus agentes del orden. Y la PNP sufrió humillación.
Alan García igual.

Acta del 19 de junio

Se firma el acta para que haya cuentas separadas. Los 30 días de plazo el gobierno no cumplió con la mejora de la distribución del cánon minero. Otra vez Moquegua burlada. Esta provocación originó la explosión en los moqueguanos, quienes salieron de nuevo a las calles rumbo al Puente de Montalvo. Muy lamentable todo esto, en vez de garantizar paz en Moquegua hubo enfrentamientos entre el pueblo y la PNP. También aumentó innecesariamente disputas entre Moquegua y Tacna.

La gran prensa capitalina desinformaba y publicacan que los moqueguanos ni sabían por qué protestaban y que unos infiltrados llegados de otras ciudades, de otros países eran los responsables de la huelga indefinida.

El Moqueguazo hizo visible a Moquegua no solo a nivel nacional. Los cables internacionales difundían cómo un pueblo exigía ser respetado. Solo ellos eran los que sentían esa frustración de nos ser oídos.
Lamentablemente toda paralización tiene costos: Heridos de gravedad que aún siguen mal. Las heridas del pueblo moqueguano sigue abiertas.
Así y todo “la eterna primavera” se vió obligada a reclamar con un moqueguazo. Hizo historia y es ejemplo de muchas ciudades.

Es preocupante que ahora la fiscal provincial Miluska Velazco ha pedido prisión preventiva para los dirigentes de la ciudad de Moquegua, entre ellos el presidente del Frente de Defensa de los Intereses de Moquegua, Zenón Cuevas Pare, la profesora Katherine Maldonado, la ex presidenta regional y dos veces alcaldesa Cristala Constantinides, además de otros ciudadanos por presuntos delitos del secuestro de policías, disturbios, entre otros. Los moqueguanos no van a permitir que sus representates sean juzgados como criminales pues el reclamo del canon minero tiene legitimidad.

María Luz Paucar